El término «opioides» se refiere tanto a los compuestos que se extraen de la adormidera como a compuestos sintéticos y semisintéticos con propiedades análogas que pueden interferir con los receptores de opioides del cerebro. Los opioides tienen efectos analgésicos y sedantes, y se utilizan por lo general para el tratamiento del dolor. Los medicamentos opioides, como la metadona y la buprenorfina, se utilizan como tratamiento de mantenimiento contra la dependencia de opioides.
Tras ingerirse, los opioides pueden provocar euforia, una de las principales razones por las que se consumen sin fines terapéuticos. Entre los opioides se incluyen la heroína, la morfina, la codeína, el fentanilo, la metadona, el tramadol y otras sustancias análogas. Debido a sus efectos farmacológicos, pueden provocar dificultades respiratorias y una sobredosis puede llevar a la muerte.
Su consumo habitual sin fines terapéuticos, prolongado, indebido o sin supervisión médica puede generar dependencia y otros problemas de salud. La dependencia de los opioides es un trastorno de la regulación del consumo de opioides derivado del consumo repetido o continuo de esas sustancias. El rasgo característico de la dependencia es un fuerte impulso interno de consumir opioides que se manifiesta en el deterioro de la capacidad de controlar el consumo, la prioridad creciente que se da al consumo en detrimento de otras actividades y la persistencia en el consumo pese a las consecuencia dañinas o negativas.
La dependencia también puede provocar manifestaciones psicológicas: mayor tolerancia a los efectos de los opioides, síntomas de abstinencia al interrumpir el consumo o reducirlo, o consumo repetido de opioides o sustancias farmacológicamente análogas para prevenir o aliviar los síntomas de abstinencia.
En el ámbito mundial, unos 269 millones de personas (es decir, el 5,3% de la población mundial entre 15 y 64 años) consumió drogas al menos en una ocasión en 2018. De esa cifra, unos 58 millones de personas consumieron opioides. Ese mismo año, unos 35,6 millones de personas sufrieron trastornos debidos al consumo de drogas. La mayoría de las personas dependientes de los opioides consumen heroína cultivada o fabricada de forma ilícita, pero está aumentando la proporción de las personas que consumen opioides sujetos a receta.
El consumo de opioides puede provocar la muerte debido a los efectos de esas sustancias en la parte del cerebro en el centro respiratorio que regula la respiración. La sobredosis de opioides puede detectarse por una combinación de tres signos y síntomas:
A nivel mundial pueden atribuirse al consumo de drogas unos 0,5 millones de muertes. Más del 70% de estas muertes están relacionadas con los opioides, con un 30% específicamente causadas por sobredosis. Según las estimaciones de la OMS, en 2017 murieron por sobredosis de opioides aproximadamente 115 000 personas. Las sobredosis de opioides que no provocan la muerte son varias veces más frecuentes que las sobredosis mortales.
El número de sobredosis de opioides se ha incrementado en los últimos años en varios países, debido en parte al mayor uso de esas sustancias en la gestión del dolor crónico, y al uso de opioides sumamente potentes presentes en el mercado de drogas ilícitas. En los Estados Unidos de América (EE.UU.) el número de personas que murieron por sobredosis de opioides se incrementó en un 120% entre 2010 y 2018, y dos tercios de las muertes por sobredosis relacionadas con los opioides en 2018 en ese país se debieron a opioides sintéticos, como el fentanilo y sus análogos.
El fentanilo es un potente opioide sintético que se utiliza como analgésico y anestésico. Es aproximadamente del 50 a 100 veces más potente que la morfina. El fentanilo en varias formulaciones figura en la Lista Modelo OMS de Medicamentos Esenciales. Ahora bien, esa sustancia y sus análogos químicos (como el carfentanilo, el acetilfentanilo, el butirfentanilo y el furanilfentanilo) se han relacionado con un incremento rápido en el número de muertes debidas a sobredosis de opioides.
Existen pruebas de que los traficantes de drogas pueden estar añadiendo fentanilo a sus productos (como la heroína) para incrementar su potencia y vendiendo fentanilo como comprimidos falsificados, creados para que parezcan medicamentos sujetos a receta. Así pues, muchos consumidores de drogas en cuyas pruebas se detectó la presencia de fentanilo y sus análogos no son conscientes de que tomaron esa sustancia.
Se han detectado varios factores de riesgo de sufrir una sobredosis de opioides, entre los que cabe citar:
Los hombres, las personas de edad avanzada y las personas de nivel socioeconómico bajo corren un mayor riesgo de sufrir sobredosis de opioides que las mujeres, las personas de grupos etarios jóvenes y las que tienen un nivel socioeconómico más alto.
La muerte por sobredosis de opioides puede evitarse si se aplican las reglas básicas de primeros auxilios y se administra a tiempo naloxona. La naloxona, un antídoto contra los opioides, revertirá completamente los efectos de una sobredosis si se administra a tiempo. En cambio, prácticamente no tiene ningún efecto en las personas que no han tomado opioides.
Por lo general, el acceso a la naloxona está restringido a los profesionales de la salud. En muchos países, la disponibilidad de naloxona sigue siendo reducida, incluso en entornos médicos y en ambulancias. Por otro lado, en algunos países la naloxona ya puede adquirirse en farmacias sin receta. Varios países (Australia, Canadá, Italia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Ucrania) han introducido recientemente la naloxona entre los productos de venta libre y también han iniciado su distribución de forma proactiva entre la población de riesgo.
En los últimos años, distintos programas de todo el mundo han puesto de manifiesto que proporcionar naloxona a las personas susceptibles de presenciar un episodio de sobredosis de opioides, conjuntamente con formación sobre su uso y sobre las técnicas de reanimación pertinentes, podría reducir considerablemente la mortalidad por sobredosis de opioides. Ello es especialmente pertinente para las personas que salen de una dependencia carcelaria en tanto que población destinataria de un servicio, ya que tienen tasas muy elevadas de sobredosis de opioides en las cuatro semanas posteriores a la salida.
Las personas que tienen más probabilidades de presenciar una sobredosis de opioides son:
Además de las estrategias de reducción del consumo de drogas en general entre la población, existen medidas específicas para prevenir la sobredosis de opioides. Por ejemplo:
La discrepancia entre las recomendaciones y la práctica es considerable. Únicamente la mitad de los países proporciona acceso a opciones terapéuticas eficaces contra la dependencia de opioides y menos del 10% de las personas de todo el mundo que necesitan tratamiento lo recibe.
Fuente: OMS
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